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Historia n.º 165. Nariman Dzhelial: la voz inquebrantable de Crimea

Créditos de la foto: Foto de portada de Mykola Tymchenko/Rubryka

Entrevista con el vicepresidente primero del Mejlís tártaro de Crimea, que pasó casi tres años detenido por Rusia.

Nariman Dzhelial es el primer vicepresidente del Mejlís del Pueblo Tártaro de Crimea. Pasó casi tres años detenido por Rusia y fue puesto en libertad el 28 de junio de 2024.

Dzhelial permaneció en Crimea incluso después de la ocupación de la península, y criticó públicamente la actuación de las autoridades rusas de ocupación. El 21 de septiembre de 2021 fue condenado a 17 años de prisión.

Se acusó a Dzhelial de participar en un presunto complot de sabotaje contra un gasoducto en Crimea. Fue otro intento de Rusia para reprimir la resistencia en Crimea.

Poco antes de su detención, Nariman Dzhelial estuvo en Kiev con motivo de la cumbre de la Plataforma de Crimea. Las autoridades ucranianas atribuyen la detención de Dzhelial y otros activistas tártaros de Crimea a una represalia de Rusia por acoger esta cumbre internacional destinada a buscar vías para la desocupación de Crimea.

En esta entrevista, Nariman Dzhelial habla de su encarcelamiento, su puesta en libertad, el proceso de liberación de otros presos políticos, el funcionamiento actual del Mejlís, la resistencia vigente en Crimea y la posibilidad de acabar con la ocupación de la península.

Sobre la injusticia y los desafíos de ser un preso político

Cuando las fuerzas de ocupación te encarcelan por tus creencias y tu resistencia, te das cuenta de lo injusto que es el trato que recibes. Afrontar la injusticia es extremadamente difícil para quien esté en esta situación. Es una carga emocional y mentalmente pesada porque, según las leyes humanas y divinas, no has hecho nada malo. Estabas defendiendo aquello en lo que crees y protegiendo a tu gente y a tu país.

Se inventaron una causa penal sobre una explosión, nos acusaron a mí y a otros del delito y torturaron a la gente. Es una «prueba» para ver lo fuerte y resistente que uno puede ser bajo presión psicológica.

Recuerdo los primeros días en la cárcel: me tumbaba en la cama y miraba fijamente al techo, intentando aferrarme a algo, cualquier cosa, para mantenerme firme. No puedes permitir que te quiebren porque, sin duda, se aprovecharían de ello.

Es fundamental interiorizar que no has hecho nada malo. Intentan convencerte de que eres un delincuente, pero es esencial que entiendas que no lo eres. Después, cuando recibes el apoyo de los de fuera y ves cómo la gente se preocupa por ti y comparte tu experiencia, te tranquiliza pensar que hiciste lo correcto y que simplemente te están tratando de forma injusta. Ese es el primer desafío.

El segundo desafío es el entorno físico. La cárcel es un lugar desagradable en todos los sentidos. Sientes que no puedes respirar, que estás atrapado y eres incapaz de planificar nada. Otras personas deciden todo por ti. En la prisión, luchas por cualquier pedacito de libertad. Tuve la suerte de que mi familia y mis amigos me enviaran comida y libros, lo que me ayudó a romper esa dura rutina. Todo esto ocurrió en el centro de detención preventiva, pero como me trasladaron a miles de kilómetros de casa, me privaron incluso de estos paquetes.

Te encierran en una celda con escasa iluminación, sin un aseo decente y carente de las necesidades básicas. A veces hay ratas, comida inadecuada, aire insuficiente y, a menudo, compañeros de celda desagradables.

El tercer desafío es el proceso de investigación y juicio. Una vez que reconoces la injusticia, cada sesión e interacción con los investigadores o jueces desata la misma emoción. Presentas pruebas de tu inocencia, pero ellos insisten, basándose en una sentencia amañada que ya estaba planificada para encarcelarle y desacreditarle.

Tuve 42 comparecencias, y cada una parecía una pequeña batalla en la que te esfuerzas constantemente por superar este sistema.

Lo que conseguí evitar fueron las torturas y palizas. Sé cómo funciona esto porque lo he presenciado de primera mano. Tuve que soportar abusos psicológicos y físicos: me obligaban a caminar de una manera determinada, a decir ciertas cosas, a cantar el himno ruso, a caminar agachado sin mirar alrededor, a correr y a informar de quién estaba en la celda. Te humillan haciéndote ver que no eres más que un desconocido sin nombre. Te dicen que te sientes y agradezcas que no te esté pasando nada peor. Te mantienen en este estado durante meses. Cuando puedes afeitarte o ducharte, te lo venden como si fuera una especie de favor que se te concede. No solo es una humillación, sino también una burla a la dignidad humana. Su legislación contempla ciertos derechos, pero incluso estos derechos se presentan como algo que tienes que ganarte. Por eso, todos los presos políticos se encuentran en circunstancias tan difíciles. En general, es un sistema injusto con las personas, incluso con las que han cometido un delito. En virtud de la ley, hasta los delincuentes tienen sus derechos e intereses, que se deben respetar plenamente.

Sobre la familia y el periodo posterior a la puesta en libertad

Utilicé en mi favor la experiencia de casi tres años en prisión. En primer lugar, psicológicamente. Para fortalecerme, ponerme a prueba y hacer una especie de «auditoría emocional». Creo que pude cerciorarme de algunas cosas e incluso descansar de las ajetreadas actividades sociales que había estado haciendo durante todos los años de ocupación. Así que, cuando volví, la adaptación consistió en amoldarme a la vida en libertad, a su ritmo y a estar rodeado de mucha gente otra vez. Para mí, estos encuentros, los actos en los que participo ahora, son también una especie de rehabilitación, es decir, un regreso.

Pude pasar algo de tiempo con mi familia. Mi mujer y mis hijos también vivieron una situación inusual aquí en Kiev, con más libertad y con la posibilidad de levantarse por la mañana sin miedo, sin esperar que alguien irrumpa en tu casa. El traslado desde Crimea supuso un desafío para ellos. Las personas se acostumbran a su casa, su entorno y sus vecinos.

Nosotros vivíamos en un pueblo pequeño, donde la mayoría de la gente se conoce. Después de vivir así, irte a una gran ciudad donde no hay nadie con quien quedar para tomar un café en todo el día es un cambio radical. Entiendo que la adaptación lleva tiempo, pero por ahora está resultando muy difícil. Poco a poco, paso a paso, nuestra situación va normalizándose y llegará un momento en que nos sintamos más a gusto aquí.

Llevamos mucho tiempo sin disfrutar de un respiro, ya que hemos estado tratando de adaptarnos lo antes posible al espacio en el que tenemos que vivir ahora. Mi mujer dice que se ha acostumbrado a la vida en Kiev, pero que añora su hogar, Crimea, todos los días.

Sobre el sistema de excarcelación de presos políticos

Es difícil aportar algo nuevo en esto porque, legalmente, no existen mecanismos para liberar a nuestros presos políticos civiles. Todo depende del momento concreto, de las negociaciones entre ambas partes. El derecho internacional no prevé la captura de rehenes civiles por parte de las fuerzas de ocupación, pero Rusia no se reconoce como tal y se niega a actuar de acuerdo con estas normas. Por tanto, solo nos queda la opción de negociar.

También es importante apoyar a personas concretas que, por diversas circunstancias, tienen más posibilidades de ser puestas en libertad. Lamentablemente, en este momento no podemos liberar a todo el mundo. Nuestros defensores de los derechos humanos, políticos y personajes públicos seleccionan a personas por las que se puede interceder con más eficacia; así, una vez liberadas esas personas, podremos trabajar por la excarcelación de otras. Así funcionaban las cosas mucho antes de mi encarcelamiento y durante este, y así siguen funcionando a día de hoy. No sé por qué, pero, por alguna razón, una historia particular conmueve a presidentes, primeros ministros y personas en cargos de poder y marca la diferencia. La decisión es difícil, pero hay que tomarla.

Hablé con mis compañeros, que recomendaban a nuestros órganos estatales a personas para su puesta en libertad esta vez o la siguiente. Los escuchaba y me daba cuenta de que no me gustaría estar en su lugar.

Imaginemos lo que es tener que elegir entre 5 y 10 nombres de entre centenares para proponerlos para el próximo intercambio. Esta es la realidad con la que tenemos que vivir.

Hablé con familiares de presos políticos. Todos se alegran por la liberación de las personas injustamente encarceladas, pero sienten un profundo dolor por sus propios seres queridos. Intenté explicarles que tienen derecho a sentir ese dolor y esa indignación, pero que no deben culpar a la parte ucraniana. La responsabilidad recae en Rusia, que perpetró una agresión contra nuestro país, ocupó nuestras tierras y secuestró a nuestra gente. Nada más. Toda nuestra ira y todo nuestro resentimiento deben dirigirse contra ellos. Tenemos que seguir rescatando a nuestra gente dentro de las limitaciones que impone el enemigo.

Cada acto de defensa, cada mención de un nombre concreto, es otro pequeño consuelo para los familiares.

Recuerdo cómo se sentía mi mujer cada vez que alguien me mencionaba. Para una persona que está entre rejas, también resulta extraordinariamente importante saber que alguien, en algún lugar, habla de ella.

Es muy importante apoyar a las familias. Cuando, como marido, estás ahí dentro sabiendo que tus amigos u otras personas están ayudando a tu mujer y a tus hijos pequeños, sientes cierta tranquilidad.

Sobre la situación actual del Mejlís del Pueblo Tártaro de Crimea

La situación del Mejlís es muy complicada. Es como coger el puente de mando, separarlo del barco e intentar dirigir el timón cuando el capitán está en otra parte.

Incluso con la tecnología moderna, es fundamental hablar directamente con la gente y responder con prontitud a sus necesidades. Eso es lo que hice durante la ocupación, mientras los dirigentes del Mejlís estaban, o bien entre rejas, o bien en el exilio. Por desgracia, en la actualidad no existe una comunicación cotidiana con los residentes de la Crimea ocupada. Debido a la represión y la ocupación, ahora es imposible organizar actividades políticas cívicas de este tipo en Crimea. No obstante, hacemos todo lo posible por mantener un contacto regular con nuestros empleados y hacer un seguimiento de todos los acontecimientos.

Otro desafío es la división del Mejlís. La mayoría de los miembros del Mejlís están ahora en territorio ocupado, mientras que el resto se encuentra en Kiev o en el extranjero. Por tanto, cuando alguien intenta entender por qué el Mejlís del Pueblo Tártaro de Crimea no siempre responde con la agilidad o la eficacia deseables, hay que comprender que solo seis de sus 33 miembros están en Kiev. Tres personas, por distintas circunstancias, han terminado en Turquía. Una persona está en EE. UU. Algunos son ancianos. Así las cosas, llevar a cabo todas las tareas y responsabilidades es muy complicado.

Para hacer nuestro trabajo, contamos con el apoyo de jóvenes, fundaciones amigas y organizaciones como «Crimean Front», «Qırım Milliy Varlıq Fondu», «Qırım Evi» y otras. A pesar de la falta de recursos, el Mejlís intenta seguir trabajando para cumplir su tarea de representar a los tártaros de Crimea.

Pese a los llamamientos de la comunidad internacional para que Rusia revoque su decisión absolutamente ilegal de prohibir el Mejlís y permita su funcionamiento en la Crimea ocupada, nada ha cambiado. Aun así, aunque eso ocurriera, es improbable que pudiéramos trabajar libremente allí. Así que no sé qué opción es mejor realmente.

Esta situación se puede comparar con la de la lengua tártara de Crimea. Rusia afirma que esta lengua se puede aprender libremente, pero hay cuestiones sutiles y menos visibles, de sobra conocidas por los expertos, que hacen que los tártaros de Crimea, o los ucranianos de Crimea, no tengan prácticamente ninguna oportunidad de estudiar su lengua materna. El ejercicio pacífico de sus derechos lingüísticos, insisto, es muy difícil y resulta poco eficaz. Por eso, nuestros activistas trabajan para subsanar estas desigualdades fuera del sistema educativo. La situación del Mejlís es muy similar. De un modo u otro, se interpondrán obstáculos en nuestro camino para impedirnos hacer lo que queremos.

Sobre la resistencia a la ocupación rusa en Crimea

En la actualidad, la resistencia en Crimea es dispar. Recuerdo cuando iba a una tienda de materiales de construcción. La vendedora tenía varios lápices en la mesa, unos amarillos y otros azules. Los señaló con los ojos y preguntó: «¿Lo ves?». «Lo veo», respondí yo. Era su forma de expresar su oposición a la ocupación. Hay mucha resistencia simbólica.

El nivel de esta resistencia es mayor cuando la gente ayuda activamente a las familias de los presos políticos, recaba información y transmite noticias.

Cada semana se ven en internet vídeos de las fuerzas de ocupación en los que obligan a alguien a disculparse por sus declaraciones, por escuchar música ucraniana o por muchos otros actos de resistencia parecidos. Estos vídeos son la prueba de que la población de Crimea es crítica con la ocupación. Se denuncia a estas personas y se las castiga.

Más allá de esto, hay movimientos guerrilleros que representan una resistencia de más alto nivel. Personas, a título individual o como colectivo, recopilan información sobre emplazamientos militares rusos e informan sobre traslados de equipos. A menudo se informa sobre si algo se ha dañado, si ha habido una explosión o si algo no funciona.

A pesar del bloqueo informativo impuesto por las autoridades de ocupación, se siguen registrando estos incidentes. En las noticias rusas vemos de vez en cuando que el FSB ha detenido a otro «saboteador», por ejemplo. Las personas que participan en este tipo de resistencia son, en cierto modo, combatientes, ya que defienden su país de las fuerzas de ocupación. La injusticia es que no acaban en la cárcel como prisioneros de guerra, sino como delincuentes comunes. No son militares profesionales, pero luchan contra el enemigo al estilo militar. Me enorgullece que haya personas así, que hacen lo que todo ciudadano ucraniano debería hacer si está dispuesto a ello.

Yo siempre decía: «Lo principal es no permanecer indiferente. Haz lo que sientas que puedes hacer. Tener una banderita, llevar una prenda azul y amarilla, recopilar información o sabotear al enemigo. Cada persona define su nivel de responsabilidad ante el Estado y ante sí misma en la lucha contra Rusia».

Sobre la desocupación de Crimea

Como muchos ucranianos, espero que la desocupación sea pacífica o, al menos, no tan sangrienta. Por desgracia, es imposible, ya que en 2022 Rusia lanzó un ataque militar abierto que no nos dejó otra opción que emplear la fuerza militar para expulsar al enemigo de nuestros territorios ocupados. Las operaciones para liberar Crimea continúan, pero suponen todo un desafío, como me han dicho los soldados. Solo pido que se minimicen los daños a la población civil pacífica, incluidos los colaboradores civiles. Deben rendir cuentas de acuerdo con nuestras leyes.

Es muy triste que estemos perdiendo gente en esta guerra, pero debemos reconocer que, por ahora, la única forma de liberar nuestra tierra es por medios militares. No podemos esperar ni abandonar a nuestros ciudadanos que viven bajo la ocupación mientras los rusos trastocan sus vidas, especialmente las de los niños pequeños. Se les enseñan cosas terribles y es posible que tardemos varias décadas en sanar mentalmente a estas personas y devolverlas a la vida normal. No solo tenemos que liberarlos, sino también reintegrarlos en la sociedad, salvando las divisiones provocadas por la ocupación. Cada mes, cada año, nuestro pueblo permanece bajo ocupación, y la situación empeora a medida que nacen nuevas generaciones que no conocen una vida mejor ni saben lo que es Ucrania.

Cuanto antes liberemos a nuestro pueblo, mejor, para que la generación que sigue siendo leal a nuestro país pueda sobrevivir y transmita sus experiencias y recuerdos a la generación más joven. Lamentablemente, no será posible hacerlo sin el apoyo de la comunidad internacional. El mundo debe comprender que esta lucha no es solo contra Ucrania, sino contra Occidente. Los líderes rusos lo afirman abiertamente. Por tanto, el apoyo occidental debe reflejar la comprensión de que esta lucha es también la suya.

Autor:
Nika Krychovska
Periodista en UkraineWorld

Original source: https://hromadske.radio/podcasts/my-ie-buly-y-budem-informatsiynyy-maraton/okupanty-namahaiutsia-stvoryty-vydymist-vlady-kreydenkova-pro-feykovi-sudy-na-okupovanykh-terytoriiakh

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