Sustitución de libros, militarización y «conversaciones sobre cosas importantes». Cómo Rusia está cambiando la identidad de los niños ucranianos bajo su ocupación

Los niños nacidos en 2018 cumplen seis años este año y se preparan para empezar el colegio. No conocen una Ucrania sin guerra ni territorios ocupados. Cuando Rusia comenzó su invasión a gran escala, estos niños tenían entre 3 y 4 años. Sus recuerdos de Ucrania y su identidad ucraniana aún no se han arraigado y, en los territorios temporalmente ocupados, el sistema educativo y formativo está completamente dedicado a reemplazar su verdadera identidad e imponerles una identidad rusa.
Lea el artículo para descubrir cómo Rusia está llevando a cabo este proceso y quién debe ser castigado por ello: los dirigentes políticos o los profesores.
El «plan Crimea»
Desde 2014, Rusia y las administraciones de ocupación han destruido sistemáticamente el sistema educativo ucraniano de los territorios que se encuentran bajo su control. Mientras algunas zonas de las regiones de Lugansk y Donetsk seguían teniendo el estatus de «repúblicas» no reconocidas, Rusia anexionó la península de Crimea a la Federación Rusa de manera inmediata e ilegal.
Los rusos idearon durante ocho años el plan de la transición hacia un sistema educativo ruso en Crimea. Después de 2022, utilizaron ese mismo modelo en los territorios parcialmente ocupados de las regiones de Zaporiyia y Jersón.
El Centro de Educación Cívica Almenda, dedicado a la infancia y su educación bajo la ocupación, señala que el «plan Crimea» busca destruir la educación ucraniana a través de los siguientes pasos:
- transición completa a las normas educativas rusas;
- sustitución del material educativo por material ruso;
- sustitución del personal docente por otros «leales» al nuevo Gobierno;
- eliminación de asignaturas de estudios ucranianos, como Historia de Ucrania, Lengua y Literatura ucranianas;
- restricción del estudio de la lengua ucraniana;
- militarización del proceso educativo (escuelas de cadetes, asociaciones juveniles como el Movimiento Social Patriótico Militar Nacional «Yunarmiya» y «Bolshaya Peremena»).
«Llevaron a cabo un supuesto experimento. Estuvieron estudiando cómo aplicar las normas rusas para cambiar la identidad ucraniana, adoctrinar y militarizar. Después de la invasión a gran escala, (N. de la E.: Los territorios temporalmente ocupados de las regiones de Zaporiyia y Jersón) siguieron en solo seis meses el mismo camino que la región ocupada de Crimea en ocho años», afirma Oleh Okhredko, experto de Almenda, en una entrevista con Svidomi.
El sistema de cambio de identidad
Almenda ha rastreado y sistematizado los métodos y formas a través de los cuales Rusia está destruyendo la identidad ucraniana de los niños en los territorios temporalmente ocupados. Estos incluyen la educación formal y no formal, así como los movimientos juveniles, incluidos los de carácter militarizado.
Oleh Okhredko señala que, para llegar a todos los niños que permanecieron en las zonas ocupadas, Rusia y las «autoridades» de ocupación utilizaron la estrategia del «palo y la zanahoria»: ofrecieron pagos únicos y mensuales para que los niños asistieran a escuelas rusas, mientras que representantes de las autoridades rusas comenzaron a visitar a las familias cuyos hijos no se habían presentado a la escuela el 1 de septiembre, el primer día del curso escolar. A menudo les acompañaban colaboradores y hombres armados.
Rusia y las «autoridades» de ocupación destruyeron inmediatamente los libros de texto en ucraniano. En algunos lugares, los destruyeron físicamente quemándolos en el patio.
Las instituciones educativas son sometidas constantemente a «pruebas de lealtad». Los niños de primaria son interrogados sobre lo que dicen sus padres en casa. Y se comprueba si los dispositivos tienen contenido relacionado con Ucrania.
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Profesores
En la región temporalmente ocupada de Crimea, los profesores recibieron una nueva formación. Oleh Okhredko señala que en Eupatoria (Crimea), los docentes fueron formados por representantes de Moscú. Aunque en Crimea existe un destacado instituto de formación del profesorado, «no se confió a los propios crimeos la formación de estos profesores».
Al principio, hubo escasez de docentes. Según Almenda, en algunos pueblos se daban 3 o 4 clases diarias de deportes o manualidades, ya que no había nadie para impartir otras asignaturas. Inicialmente, los sueldos de los profesores que colaboraban con las «autoridades» de ocupación eran elevados. Pero ahora, bajo el modelo del plan Crimea, son mucho más bajos y hay retrasos en los pagos.
Dado que muchos docentes no acudían a trabajar a las escuelas de los territorios temporalmente ocupados, las autoridades rusas intentaron importar profesores de otras zonas. Se implementó el programa «Profesor Zemski». En el marco de este programa, los profesores de la Federación Rusa reciben generosos incentivos económicos, además de alojamiento y salarios elevados.
«A veces se dan situaciones cómicas, como cuando un grupo de profesores de Daguestán (N. de la E.: Una región de Rusia situada cerca del mar Caspio y las montañas del Cáucaso) empezó a impartir distintas asignaturas en Melitópol. Hay un vídeo en el que un profesor con un acento particular comete errores mientras enseña filología rusa», comenta Okhredko.
Labor educativa
Los niños comienzan cada semana escolar izando la bandera y cantando el himno nacional de la Federación Rusa bajo la supervisión de sus profesores. También hay carteles y muestras de propaganda rusa por todas partes.
Periódicamente se organizan actos relacionados con la Segunda Guerra Mundial. El 9 de mayo, día en que Rusia celebra el Día de la Victoria sobre los nazis, es el punto culminante de estos actos. La celebración incluye la decoración de ventanas, visitas a veteranos, el reparto de cintas de San Jorge y la organización de desfiles. Todos los actos suelen contar con la presencia de militares o veteranos de la guerra rusa contra Ucrania.
También han introducido actividades que antes no existían. Son las denominadas sesiones informativas semanales sobre política: «Conversaciones sobre cosas importantes». Al principio eran voluntarias, pero más tarde se hicieron obligatorias.
El experto de Almenda señala que esta forma de actuar es similar a la de la época soviética. Aun así, en esa época, al menos la información política se «dejaba en manos de los profesores», mientras que ahora podemos hablar de un enfoque centralizado que tiene en cuenta las características de edad de los niños al desarrollar los distintos escenarios en los que los docentes deben llevar a cabo estas actividades.
«Todo el proceso educativo se basa en la transición hacia la identidad rusa. No solo intentan destruir la identidad ucraniana, sino también inculcar el odio a todo lo ucraniano mediante la militarización y el adoctrinamiento. Esto se está llevando a cabo principalmente a través de las asignaturas de humanidades, pero incluso las ciencias exactas se están enseñando con un enfoque ruso», afirma Oleh Okhredko.
En 2023, la Federación Rusa asignó 67 000 millones de rublos (unos 783 millones de dólares) a la educación patriótica. 19 000 millones (222 millones de dólares) se destinaron al «Movimiento de los Primeros», fundado a finales de 2022.
En 2024, se espera que estas organizaciones asignen cerca de 20 500 millones de rublos (unos 240 millones de dólares) para este propósito. En comparación, se han destinado 10 000 millones de rublos (unos 117 millones de dólares) a la atención sanitaria infantil en 2024.
Según estimaciones de Almenda, en la parte ocupada de la región de Zaporiyia existen más de 20 organizaciones juveniles e infantiles, tanto nacionales como locales. Por ejemplo, los llamados «Jóvenes Inspectores de Tráfico» y «Jóvenes Bomberos», existentes en la época soviética, han sido restablecidos. Se creó una organización juvenil independiente, «Jóvenes del Sur» (N. de la E.: «Yug Molodoy»), específica para la región de Zaporiyia.
El mencionado «Movimiento de los Primeros» se creó directamente bajo el liderazgo de Putin en Moscú. En sus inicios, el ministro ruso de Educación, Serguéi Kravtsov, viajó personalmente a Geníchesk, donde inauguró la primera filial.
«Se trata de una organización popular cuya principal labor es promover el “modo de vida ruso”, incluida la militarización. Están recuperando los juegos militarizados de la era soviética. En aquel entonces, era popular el juego de guerra “Zarnitsa” y ahora existe “Zarnitsa 2.0”, dirigido por el Movimiento de los Primeros. Este movimiento intenta abarcar todos los ámbitos y, siguiendo el ejemplo del sistema soviético, ha creado el programa “Aguiluchos de Rusia” (Orliata Rossii) para el alumnado de primaria», explica Oleh Okhredko.
Rusia utiliza activamente los «campamentos de vacaciones» para reeducar a los niños y jóvenes. En 2022, comenzaron a trasladar a niños y jóvenes a Crimea que no habían sido devueltos a sus padres. Y esta práctica continúa hasta el día de hoy. En la actualidad, estos campamentos se utilizan a menudo para celebrar actos militarizados. Un ejemplo de ello es “Artek”, que acoge congresos de futuros comandantes.
También se utilizan campamentos en las regiones de Zaporiyia y Jersón, como el campamento «Clavel Rojo» (N. de la E.: «Chervona Hvozdyka») en Berdiansk, que se ha fusionado con «Artek» para ganar mayor prestigio. También está previsto crear centros militares propios. Un ejemplo de ello es el Centro Patriótico, donde los niños viven más de un mes en un entorno completamente militarizado.
Militarización
La militarización no solo formaba parte de las actividades recreativas de los campamentos. Las fuerzas rusas y las autoridades de ocupación empezaron a implementar las llamadas «clases de cadetes», una modalidad educativa en la que se enseñaban técnicas militares a los niños desde primero de primaria. Este tipo de clases ya se habían puesto en marcha en Geníchesk y Skadovsk.
Sin embargo, una de las primeras organizaciones importantes de este tipo fue Yunarmiya, creada bajo la iniciativa del Ministerio de Defensa ruso. La primera filial de Yunarmiya se inauguró ostentosamente en Sebastopol en 2016.
Los niños que se unen a Yunarmiya están sometidos a una fuerte presión moral. Se trata de una organización totalmente militarizada que, a menudo, incluso soborna a los menores ofreciéndoles apoyo material. Sus miembros reciben un conjunto completo de ropa, que incluye desde calcetines hasta boinas y gorros. El coste de este conjunto asciende actualmente a 30 000 rublos (353 dólares) e incluye tanto la ropa de invierno como la de verano. Esto tiene un impacto considerable en los niños provenientes de familias con bajos ingresos. Decenas de miles de niños ya forman parte de estas organizaciones.
Las organizaciones juveniles resultan atractivas para los alumnos de secundaria, quienes, debido a su mentalidad todavía en desarrollo, no están preparados para oponer resistencia basándose en sus propios recuerdos.
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El experto de Almenda destaca que, mientras que antes los niños empleaban réplicas de armas, ahora utilizan armamento moderno, como fusiles de asalto y granadas modernos.
«El llamado “tiroteador de Kerch” (N. de la E.: Vladislav Roslyakov, sospechoso del asesinato masivo del 17 de octubre de 2018, donde una explosión y un tiroteo mataron a 21 personas e hirieron a otras 67) es un adolescente que fue entrenado en la asociación juvenil Yunarmiya, donde aprendió a usar armas de fuego y, más tarde, utilizó un rifle para disparar a jóvenes en Kerch», afirma Oleh Okhredko.
Educación preescolar
Los niños en edad preescolar no recuerdan prácticamente nada de Ucrania, y Rusia y las «autoridades» de ocupación ya están trabajando para asegurarse de que los niños se identifiquen como rusos. Para ello, están empezando a crear lo que se conoce como «células» en los jardines de infancia.
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Enseñanza superior
Siguiendo el ejemplo de Crimea, las autoridades rusas fusionaron las universidades en una única institución de mayor tamaño en Melitópol (región de Zaporiyia). Más tarde la dividieron, de modo que ahora hay universidades en Melitópol y Berdiansk. Sin embargo, las autoridades rusas están animando a los jóvenes de los territorios temporalmente ocupados a solicitar plaza en las universidades rusas, ofreciendo ventajas para ello.
Existe un programa llamado Turnos Universitarios, que permite a niños de los territorios temporalmente ocupados trasladarse durante diez días a una universidad rusa. Almenda estima que, en el transcurso de dos años, más de 100 universidades han acogido a más de 20 000 jóvenes. Este programa abarca un amplio rango geográfico, que incluye ciudades desde Moscú hasta Vladivostok, cerca de Japón.
Llevar los crímenes ante la justicia
Katerina Rashevska, abogada del Centro Regional para los Derechos Humanos (RCHR), explica en una crónica para Svidomi que el derecho a preservar la identidad (artículo 8 de la Convención sobre los Derechos del Niño) constituye el fundamento de todos los demás derechos.
«Esto significa que cuando la Federación Rusa y sus agentes interfieren en la identidad nacional ucraniana de un niño, están impidiendo el ejercicio de todos los demás derechos del niño contemplados en la Convención», señala Rashevska.
La abogada argumenta que, en el contexto del derecho internacional, las acciones de Rusia pueden ser calificadas como crímenes contra la humanidad y persecución discriminatoria. Se basan en dos factores: la edad (niños) y la nacionalidad (ucranianos).
Las acciones de la Federación Rusa son sistemáticas: hablamos de la erradicación de la identidad, tanto a través del sistema educativo formal como del no formal, así como en los llamados «campos de reeducación». Se trata de toda una red de instituciones que responden ante diversos organismos de la Federación Rusa y reciben fondos provenientes de distintos presupuestos: federal, regional y de las autoridades de ocupación locales.
También es posible invocar violaciones del derecho internacional humanitario; específicamente, la del artículo 50 del Convenio de Ginebra relativo a la protección debida de personas civiles en tiempo de guerra. En lo que respecta a la militarización, se trata del artículo 51.
«Ciertos actos constituyen graves violaciones de los derechos del niño, tal y como se definen en las resoluciones del Consejo de Seguridad; en particular, en lo que respecta al reclutamiento. Cuando hablamos de niños secuestrados, la definición de secuestro incluye el propósito de adoctrinamiento político. Esto significa que, a nivel internacional, podemos determinar la calificación jurídica de estos actos», explica Katerina Rashevska.
En febrero de 2024, el Tribunal Internacional de Justicia dictaminó que la falta de acceso a la educación en ucraniano en la península ocupada de Crimea constituía una violación de la Convención de la ONU sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial.
La abogada explica que es mucho más difícil calificar estos delitos a nivel nacional. Ucrania no ha ratificado el Estatuto de Roma y no cuenta con ningún artículo sobre crímenes contra la humanidad en su Código Penal. Sin embargo, se han presentado proyectos de ley pertinentes a la Rada Suprema de Ucrania para su votación y debate. Uno de ellos ya ha sido adoptado, pero está a la espera de la firma del Presidente.
«Esto nos limita considerablemente, ya que en el derecho penal nacional no se contempla la persecución discriminatoria. La Fiscalía General está tratando de desarrollar nuevas medidas para enjuiciar este tipo de delitos. Esta es una buena estrategia, ya que, aunque la Fiscalía General no puede ratificar el Estatuto de Roma porque no es de su competencia, sí que puede enjuiciar actos ilícitos. Por lo tanto, el desarrollo de estrategias es un paso clave, al igual que la necesidad de frenar y sancionar estas prácticas de manera efectiva. No obstante, cómo hacerlo con arreglo a la legislación nacional sigue siendo una gran incógnita», afirma Katerina Rashevska.
Lo único que se nos permite castigar, en cierta medida, en virtud del artículo 438 del Código Penal de Ucrania (violación de las leyes y costumbres de la guerra) es la propaganda a favor del servicio militar en las fuerzas armadas del Estado contrario. Sin embargo, esta violación no alcanza el umbral para ser considerada un crimen de guerra ni cumple con los estándares internacionales.
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Podrían buscarse indicios de genocidio en el cambio de identidad de los niños ucranianos. Sin embargo, incluso si Ucrania iniciara procedimientos penales que considerasen estos actos dirigidos a borrar la identidad nacional como un delito de genocidio, es incierto que se apliquen en jurisdicciones extranjeras. En tal caso, las víctimas no podrían recibir indemnización.
«El despliegue del plan de estudios ruso en los colegios de los territorios ocupados no constituye, por sí mismo, un genocidio. No se hallará un elemento material [jurídico] bajo el que puedan encuadrarse estos programas y la reeducación en general. No obstante, esto confirmará la existencia de una intención deliberada. Por lo tanto, teniendo en cuenta toda la situación, junto con las deportaciones de niños ucranianos y la imposición de la ciudadanía rusa, podrían surgir calificaciones jurídicas adicionales en las órdenes de detención o en las etapas posteriores del caso. Pero dadas las circunstancias actuales, esta idea me parece cada vez más ilusoria», comenta la abogada del Centro Regional de Derechos Humanos.
¿Quién debe ser castigado?
Oleh Okhredko sostiene que las personas que emiten o transmiten órdenes al más alto nivel son, indudablemente, las que deben rendir cuentas. En cuanto a los profesores, señala que se trata de una cuestión que debe evaluarse caso por caso, considerando la contribución y la intención.
«Por lo que sé, Ucrania quiere castigar a quienes organizaron estas políticas en primer lugar. Esto es totalmente lógico y apoyo esta estrategia. Porque una cosa es castigar a un profesor que simplemente difundía propaganda rusa y obligaba a sus alumnos a escribir cartas como miembros de la OME (N. de la E.: Rusia califica la invasión de Ucrania de Operación Militar Especial), y otra completamente distinta es castigar al ministro de Educación de la Federación Rusa, [Serguéi] Kravtsov», afirma Katerina Rashevska.
Rashevska está de acuerdo en que los profesores deben ser evaluados caso por caso.
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Sostiene que las personas que han organizado este sistema son las que deben ser castigadas. Entre los responsables, señala, se encuentran el presidente Vladimir Putin y su administración; la comisaria de Derechos del Niño, Maria Lvova-Belova; el ideólogo de la Yunarmiya y exministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú; una red de gobernadores que, como regiones patrocinadoras, se encargan del «ocio infantil y juvenil», aunque en realidad se dedican a la reeducación en campamentos rusos; un número considerable de organismos federales rusos que proporcionan financiación, organizan y fomentan la llegada de niños y jóvenes; y los defensores del menor a nivel regional.
«Han creado todo un sistema. Creo que culmina en los llamados Ministerios de Educación de los territorios ocupados. Por lo que respecta a los directores y profesores, ahí pueden plantearse otras cuestiones e instrumentos de responsabilidad. No creo que sea necesario iniciar procedimientos penales en todos los casos. Hay que evaluar cada situación de manera individual y solamente actuar cuando la intención sea innegable y haya pruebas suficientes», concluye Katerina Rashevska, abogada del Centro Regional de Derechos Humanos (RCHR).
Autor: Andriana Velianyk
Editora: Anastasiia Bakulina
Ilustradora: Orina Smirnova
Traductora: Taisiia Blinova